Su nombre científico es Scolymus Hispanicus, pero según la zona se conocen como cardillos o tagarninas.
Es una planta silvestre, aunque también se cultiva, crecen en dehesas y bosques y lo que se come es su tallo.
Se suele recolectar cuando el tallo tiene mayor grosor (unos dos meses después de las primeras lluvias) hasta el mes de enero. Porque cuando la planta va floreciendo el tallo se vuelve más duro.
Las tagarninas son muy sabrosas en guisos de potaje, muy típico en Jerez de la Frontera y también van perfectas en revueltos o incluso en sopas y ensaladas.
La planta se arranca del suelo y se aprovechan sus tallos. Las hojas se quitan tirando de ellas. Una vez eliminadas, hay que lavarlas en abundante agua. En caso de que se consuman de enero en adelante, es mejor quitarles los hilos, como se hace con el apio, para evitar que estén demasiado duras.
Para comerlas es necesario cocerlas antes, para que queden más tiernas. Se recomienda cortar los tallos en trozos de unos cuatro centímetros y cocerlos en agua unos 15 minutos o si se consuman en los primeros meses del año (febrero o marzo) prolongar la cocción 10 minutos más.
Si ya están en conservas solo habría que escurrir y hacerlar como mejor nos apetezca, en una tortilla, en potaje, con arroz...